Desde que inició el año los
profesores nos venían diciendo que íbamos a tener un curso nuevo que
normalmente relacionaba bastante con ciudad de Dios. Aunque, pronto se fue
explicando que se llamaba Proyecto CAS, que en sus siglas significa Creatividad,
Acción y Servicio. Cuando vi que nos tocaba, según el horario, a la última hora
los martes, simplemente no me causó mucha expectativa. Lo que quiero decir con
esto es que generalmente nadie se toma en serio la última hora escolar del día.
Muy aparte de lo anterior dicho, sí
me llamaba la atención el proyecto en sí, ayudar a las personas y recibir una
educación íntegra. Una vez que nos tocó el primer día de sesión, comenzamos a
escoger a los “encargados” del proyecto, porque en realidad todos somos partes
de él.
Después de eso, un día sábado, se
hizo la jornada CAS la cual básicamente era cumplir una serie de retos en
equipo para fortalecer nuestra unión como comunidad. Considero que fue
divertido y competitivo. Me llamó la atención cuando preparamos nuestro
almuerzo, que no pasaba de lechuga y atún, más su postre (duraznos en almíbar).
Por otro lado, en cuestión de los juegos/retos el más divertido fue el de los
ojos vendados. La finalidad también me pareció muy buena, que era más o menos,
seguir a un guía privado de tu sentido más importante: la vista – al menos lo
interpreté así-. No obstante, el más trascendental fue el último que trataba de
cargar una cruz, juntos. En conclusión, la jornada me gustó, pero ¿qué hay del
mensaje CAS? Pues en ese aspecto no me quedó muy claro. Es decir, a todos nos
pareció divertido, pero dudo que todos hayan interiorizado el verdadero
significado del proyecto.
Bueno, todo empezó con una votación
y pues, me nació la idea de ayudar a animales, de la cual conversé con mi
compañero del costado y ambos decidimos eso, aunque no teníamos idea si es que
se podía realizar. Afortunadamente, dentro de las opciones se agregó un
albergue de perros y elegimos ese. Lo más curioso fue que esa opción fue la
ganadora y luego teníamos que decidir los objetivos. Hasta este punto todo
parecía ir bien, no hubo mucha discrepancia en la elección y todo fue fluido. Pero me puse a pensar, con relación a la jornada del sábado que mencioné anteriormene ¿realmente el salón sabe lo que es CAS? ¿Realmente estoy conciente de lo que implica?
Cuando se empezó a
evaluar las cosas a fondo (el por qué elegimos, nuestra voluntad, los objetivos
específicos y generales y claro, el plan en sí) simplemente el salón no
participaba activamente, y me incluyo. Así que tenía razón, nadie se tomaba en
serio la última hora del día. Desde un comienzo sospechaba que la idea de
ayudar animales tal vez no les gustaba a algunas personas. El principal
problema fue que no acordamos una idea entre todos y también que las
participaciones eran flojas y prácticamente no se dijo nada concreto o viable. Creo
que en el fondo, no considerábamos ayudar a animales tan trascendental. Algunos
llegaron a aceptar que solo lo escogieron porque era más sencillo. También,
creo que no se podían plantear objetivos específicos que vayan más allá, solo
llegamos a “comprar juguetes y comida” por resumir la idea. Me sentí un poco
frustrado, pues no podíamos salir de ahí, nos estábamos estancando. Y creo que fue cierto, no habíamos interiorizado lo que signficaba CAS.
Poco a poco las siguientes dos
sesiones fueron llamadas de atención y una monotonía de poder llegar a nada. Desde
un sinfín de videos, sermones y sugerencias al final decidimos cambiar de
proyecto. Después del tremendo floro del objetivo anterior, esta vez planteamos
uno mejor. Esta vez las cosas mejoraron, fue una sesión más dinámica y todos
brindaron ideas. Específicamente, elegimos ayudar a niños con Síndrome de Down.
Ahora sí, ya teníamos una idea mejor planteada, todos estaban colaborando, se
eligió con facilidad lo qué íbamos a hacer
(hacer manualidades, interpretar canciones y producir postres con los niños
para luego venderlos). Para explicar esto más a fondo, se apartaron todas las
carpetas y sillas dejando un gran espacio vacío en el centro del salón. Luego
nos mostraron un video del futuro proyecto (del cual no recuerdo el nombre). En
fin, todo bien. Pero, ¿por qué? Creo que el mismo salón se cansó de estar
estancado. Puedo decir que yo si empecé a reflexionar acerca de la situación, quería
dejar de estar en esa situación, quería avanzar. Al parecer también los demás
lo hicieron.
La última sesión fue un poco más “sentimental”:
Nos fuimos a audiovisuales y teníamos que ponernos frente a frente con cada
compañero del salón. Había 4 opciones, con la mano las elegías (primera opción mostrabas
un dedo y viceversa): dar la espalda, mirar fijamente, dar la mano y abrazarse.
Tú escogías a quién le dabas tal cosa. El objetivo estaba más que claro, poder
mejorar la relación entre la comunidad y darnos cuenta a quienes le daríamos un
abrazo, y quienes nos darían uno.
La experiencia que viví hasta ahora
fue muy significativa. Empezamos mal y todo fue mejorando poco a poco, y ahora
ya estamos muy cerca de tener nuestro proyecto y comenzar con él. Considero que
lo más importante no es que no hayamos empezado bien, si no que pudimos levantarnos
y continuar a pesar de todos los problemas que pasamos. Me sorprendió cómo cambió el salón, y cómo cambio nuestra actitud hacia las sesiones. Ahora sí tengo muchas
expectativas.