martes, 22 de noviembre de 2016

NUEVAS DIFICULTADES, NUEVOS RETOS Y ÚLTIMA VISITA DEL AÑO

Bitácora Nº4

Llegamos al cuarto bimestre y a nuestras últimas visitas. Una vez más, se realizaron los talleres de ciencias, matemática y artes visuales. Sin embargo, hubo un gran problema con la participación del salón en el proyecto, pues en la visita ya hecha se evidenció su falta de compromiso.

¿Cómo influyó la falta de compromiso en la misión en Llanavilla?
En primer lugar, el inicio del bimestre en cuanto a CAS fue algo desmotivador ya que no hubo planificación alguna para poder mejorar nuestros talleres o implementar nuevas cosas. Además, se nos indicó que teníamos un proyecto personal, un video que realizar y otro proyecto como salón de recolección de chapas. La principal preocupación recae en estos dos últimos, pues involucraban nuestra responsabilidad con los niños de Llanavilla. Estos dos factores nos propusieron nuevas dificultades para poder lograr nuestro propósito. Poco después, se inició la primera visita del cuarto bimestre, a la cual no pude asistir, por razones de fuerza mayor. Esto me desanimó un poco, pues ya había pasado mucho tiempo que no iba. Y esto se realzó cuando me enteré que aproximadamente solo 7 personas asistieron. Ello causó una crisis en nuestro proyecto como tal, y una desmotivación para las personas que en verdad se comprometieron, desde un inicio, con Llanavilla. Curiosamente, la posterior clase de CAS se nos llamó la atención respecto a esto, ya que cada vez el número de personas reducía. La anterior visita fueron 11 personas y a la anterior a esta, alrededor de 17. De esa manera es imposible que cumplamos nuestra misión, ya que necesitamos estar, al menos, más de 20 personas en cada visita. No obstante, en eso se limitó la conversación acerca de Llanavilla pues a partir de ahí, nos concentramos más en la recolección de chapas. Pero eso es ya es tema a parte. Considero que esas personas que se preocupaban mucho por el proyecto, al observar todo el desinterés del salón y falta de compromiso, decidieron enfocarse más en el otro proyecto, pues, al menos para mí, ya era muy cansado tener que lidiar con este tipo de problemas.

¿De qué manera el salón reaccionó al ser consciente de las dificultades?
Como mencioné con anterioridad, el principal problema es el desinterés por parte del salón en sí, pues esto limitó nuestro proyecto a solo ir, dar clases y regresar. Se supone que nuestra misión es construir una historia con los niños y recaudar fondos en su causa, sin embargo no se logró nada hasta ahora. Por otro lado, no se han recaudado fondos desde hace meses, por tanto, no podemos comprar los botiquines que habíamos prometido ni los bidones de agua, así como la protección para el cableado del pateo. A su vez, esto nos deja con un perfil muy bajo ante el sistema CAS como tal, pues prácticamente no hemos cumplido con lo propuesto y ya solo nos falta una visita. Como remedio a esto, se tomó una medida. Cabe resaltar que ya no es posible vender dentro del colegio y necesitamos nuevas fuentes de ingresos. Entonces entre nosotros y el profesor propusimos que el salón se dividiera en grupos de 3 o 2 personas y que cada uno de esos grupos hiciera una recaudación de fondos de manera independiente. La meta era S/ 50 por grupo. Sin embargo, esa idea quedó en el aire pues, ya sea por falta de tiempo o falta de compromiso, ningún grupo realizó tal tarea, al menos por lo que a mi concierne. Esta situación continúa pasando desapercibida. Asimismo, ocurrió un problema con las visitas a Llanavilla. Una de ellas estaba planeada para el sábado 12 de noviembre, sin embargo se anuló debido a un problema de coordinación entre la institución y el colegio. Se pensaba postergar para el sábado 19, pero este era feriado. Así que la última visita de todas es el próximo sábado 26. Entonces, nos dimos cuenta que ya perdimos mucho tiempo, y que el video CAS que se tiene que presentar prácticamente estaría sin contenido, pues nadie se tomó la responsabilidad de grabar, al menos, una cantidad suficiente de videos. Por tanto, se podría decir que esta última visita del año es definitiva en todos los aspectos. Después de todo, al fin podré ver Llanavilla una vez más. Y creo que estas dificultades o, más bien, retos nos ayudarán a fortalecer nuestro compromiso con el proyecto.
EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS:

LIDERA CON INSPIRACIÓN: Pues finalmente nos planteamos un nuevo reto para la última visita de CAS, frente a todas las dificultades. En ese sentido, también se espera más compromiso por parte del salón. Respecto al proyecto como tal, las personas que fueron a la visita evidenciaron un buen liderazgo pues a pesar de ser solo 7 personas, continuaron en los talleres y no se rindieron.

ORGANIZA ACTIVIDADES: A partir del planteamiento de un nuevo reto para la última visita CAS, también se planea organizar más actividades y talleres más variados, es decir, en artes visuales, por ejemplo, se realizará esculturas con plastilina y nos enfocaremos más en construir una buena comunicación con los niños. A su vez, por la preocupación de la falta de ingresos, se planea organizar alguna actividad que nos permita recaudar fondos.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

EMPEZANDO CON LOS TALLERES EN LLANAVILLA, CONOCIENDO A LOS NIÑOS

Bitácora Nº3

Esta vez logramos hacer dos visitas donde incluimos los talleres de deporte y arte, la primera vez y luego el taller de matemática y arte añadiendo un compartir. En mi caso, me tocó hacer los talleres de arte en ambas ocasiones.
¿De qué manera desarrollamos lo planeado para con los niños de Llanavilla?
El inicio del día lucía fructífero, vi a casi todo 4F reunido un sábado con la emoción de visitar el lugar de nuestro proyecto CAS. Ni bien llegamos al colegio, encontramos a un par de niños jugando lo que significaba que debíamos esperar a que lleguen los demás. En total, solo fueron alrededor de 15 alumnos pero eso no nos desmotivó y proseguimos con lo que teníamos planeado. Por ello no dividimos en dos grupos, uno de deportes y otro de arte. Yo me quedé en el segundo. Así pues tuvimos que buscar un buen lugar para desarrollar nuestras actividades creativas y elegimos uno de los salones de inicial, específicamente el de inicial cuatro. Los niños se sentaron inmediatamente y comenzamos. Los materiales ya los teníamos listos en la mesa y, tal como habíamos acordado, empezábamos con la presentación en forma de dinámica. Cabe destacar, que en ese momento pude distinguir algunos niños muy tímidos quienes no deseaban presentarse ante nosotros. Posteriormente, entregamos los colores, los blocks de hoja y mencionamos la indicación: ¡Dibujen lo que quieran!

¿Hasta qué punto el trabajar con dibujo libre nos permitió cumplir con nuestro propósito?
Durante el desarrollo de la actividad, los niños dibujaban tranquilamente. Pude observar bastantes dibujos de personajes de televisión (animados), videojuegos o paisajes. Si bien nuestro propósito era poder desarrollar la creatividad de los niños aún más por medio del arte visual, creo que más se logró entablar una relación con ellos pues al rato nos sentábamos a conversar con ellos acerca de: darles opciones para que dibujen o hablar sobre lo que dibujaron. En mi caso, yo dibujé algunas cosas, porque también nosotros teníamos que hacerlo, y se lo mostré a ellos, incluso llegué a entregar un dibujo al que lo veía con mejor actitud. Cabe destacar que esta acción me hizo reflexionar mucho acerca de la alegría que un niño puede sentir cuando tú le obsequias algo que no necesariamente tenga un costo monetario, sino que represente algo significativo para él, como lo puede ser un dibujo de su personaje favorito. Finalmente, tuvimos que rotar, es decir trasladar a los niños que estaban con nosotros hacia la zona de deportes. Sin embargo, mientras los demás cambiaban de lugar, había un niño que prefería quedarse dibujando. Se llamaba Leo, y tenía una pasión por dibujar paisajes. Con él conversé buen tiempo debido a que a ambos nos gustaba dibujar y veía que plasmaba en el papel lo que le gustaba, sin importar si los demás hacían personajes o juegos, él prefería hacer paisajes. Por tanto, se cumplió con el propósito pero además pudimos descubrir y conocer nuevas personas.

¿En qué medida la primera visita se diferenció con la anterior?
En primer lugar, el número de personas, tanto de nosotros como de ellos. Lo que quiero decir es que en esta segunda vez, fueron alrededor de 18 personas, incluso 3 de ellas llegaron muy tarde, mientras que asistieron como 40 niños al colegio de Llanavilla. Claro, la cantidad era diferente pero esto nos permitió aplicar el nuevo plan que teníamos. Nos dividimos de nuevo, solo que ahora se incluía el taller de matemática en vez de deportes. Como había mencionado, me quedé de nuevo en el salón de dibujo y realizamos la misma táctica. En este caso, también había algunos niños que les costaba presentarse. Afortunadamente nos tocaron alumnos diferentes respecto a la vez anterior. En esta ocasión también hicimos dibujo libre, solo que ahora cada uno de nosotros tenía que ir a una mesa y conversar con los niños, dibujando claro. Cabe destacar que nos tocaron los alumnos menores, porque así habíamos dividido los grupos. Entonces, proseguimos a dibujar. El segundo punto de diferencia es la relación que pudimos establecer, esta vez en general, con ellos. Y es que en mi mesa estaba un niño, del cual no recuerdo su nombre, quien me preguntaba cada 2 minutos qué podía dibujar. Junto con mi amigo Gunther, quien también estaba con nosotros, aceptamos el reto que nos dejó: dibujar un carrito de Hot Wheels. Una vez cumplido el dibujo el decidió hacer uno y lo comparaba con el nuestro, pero lucía sorprendido por lo que habíamos hecho. Con esta experiencia quiero decir que esta vez la comunicación no fue verbal sin más, o sea no fue hablar, sino algo más didáctico y experimental. Incluso, previo al compartir, nos decía si podía salir a jugar (a los columpios de afuera), y para poder calmar sus ansias de diversión buscamos algunas cosas en el salón mismo y nos entretuvimos un rato. Después, llegó la hora del compartir y rezamos en grupo. En ese momento me di cuenta de que todos nos prestaron atención y comían correctamente. Claro que al final tuvimos que botar la basura, con algunas excepciones. Dentro de todo ello, cabe resaltar los dibujos que hicimos, porque yo esta vez dibujé a Pikachu y lo compartí con los alumnos de Llanavilla, hasta tal punto de que me pedían que se lo dibuje o se lo recorte y lo regale. Y eso fue lo que hice con tres de ellos, pues sentí que a través de esas acciones fortalecía más mi relación con ellos, y de esa manera estaba más cerca de ser alguien trascendente.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS:

CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Pues pude recordar y reconocer mi talento para el dibujo de tal forma que me superé pues conseguí entablar una relación con los niños de Llanavilla, algo que en un inicio pensé que sería muy difícil de lograr.

TRABAJA EN COMUNIDAD: En los grupos de dibujo pude demostrar este objetivo, porque junto con mi compañero de mesa (Gunther) cumplimos nuestro propósito, que empezaba con guiar a los niños a que hagan algo en el papel para desarrollar su creatividad. Además, junto con todo el grupo de arte, para limpiar al final, y recoger la comida al terminar el compartir. Incluso podría destacar el rezar y toda la organización que conllevó la actividad, cosa que no hubiera sido posible si no trabajábamos en comunidad.

EVIDENCIAS:


 
 

lunes, 27 de junio de 2016

LA GRAN LLEGADA A LLANAVILLA


Bitácora Nº2

Después de bastante tiempo, logramos visitar dos de las instituciones que teníamos planeadas, las cuales fueron el colegio de Llanavilla y Luis de Borbón.

¿De qué manera empezamos nuestra trayectoria?

Después de habernos reunido en el salón aquel sábado y subir al bus, llegamos en 45 minutos hasta el colegio de Llanavilla, nuestro primer destino. Nos dieron la bienvenida al lugar, se encontraba la directora y algunos profesores con niños, evidentemente al ser sábado no había alumnos. En fin, nos separamos en grupos para que nos dirijamos de forma ordenada hacia distintas partes de la institución. Teníamos especificado que nos enfocaríamos en la infraestructura. En mi caso, el grupo se fue al sector inicial. Se podía observar que había cultivos en unas partes, los salones al otro lado y al fondo estaba vacío, el suelo era arena. Hasta ese punto ya teníamos pensado en qué hacer, posteriormente fuimos anotando nuestras ideas. En esta primera parte de la visita pude observar que, al menos dentro de mi grupo, todos mostraban algo de interés por ayudar al colegio. Además, esta experiencia nos dio la oportunidad de comparar nuestra realidad con la de los niños que estudiaban allí.

¿Hasta qué punto nos afectaron las carencias y necesidades que tenían los niños de Llanavilla?

Permanecimos en el sector de inicial un rato más, y decidimos entrar a los salones. Afortunadamente encontramos que el lugar era adecuado en cuanto a la infraestructura, así que pensamos en otros aspectos para ayudar como la cuestión del agua. Si bien, en la institución había dos tanques de agua potable, hacían falta bidones de agua para estos salones. Por otro lado, la profesora del salón de inicial cinco se nos acercó para agradecernos por nuestra presencia y a contarnos un poco de las necesidades que había. De acuerdo a las indicaciones, procedimos a hacerle una entrevista. Así fue como entramos al salón de inicial cinco, junto con otras profesoras (de inicial tres y cuatro). Tan pronto como formulamos la primera pregunta, empezamos a grabar en audio la entrevista. En resumen, nos contaron que muchos de los niños iban a estudiar sin lonchera, que otros solo traían agua y que cuando, por ejemplo, la profesora se ponía a comer una manzana en la clase, todos le pedían y ella tenía que partirla en pedacitos para poder dársela a cada uno. Por otro lado, nos informaron acerca del peligro que había en el patio, porque en la arena habían arañas (incluso nos mostraron una que capturaron en un frasco) que podían morder a los niños, de esa forma desarrollar enfermedades; además de que la arena entraba en sus zapatos y causaba irritaciones. En realidad, estos datos nos afectaron bastante hasta el punto de que todo el grupo mostraba gran preocupación por la situación. Esta vez, sentí que la comunidad estaba comprometida y tenía ganas de cumplir con el objetivo de este proyecto CAS. Por suerte esto ocurrió en cada uno de los grupos que se habían formado al comienzo.

¿En qué medida esta primera visita diagnóstico nos ayudó a empezar nuestro verdadero proyecto CAS?

Creo que habíamos quedado más que satisfechos, en el sentido de que al fin encontramos un objetivo general dentro de esta institución y a su vez fortaleció a la comunidad para poder ayudar a estos niños. Y es que eso era lo que nos había quedado en la mente, después de haber observado y evaluado la situación, nuestro único anhelo era poder ayudarlos. De hecho, después de salir del colegio y despedirnos de la directora y los profesores, en el bus, nos dimos cuenta de qué en verdad teníamos que hacer algo. Nuestro coordinador nos contó que justo ese día la televisión que tenían se había malogrado por la lluvia, que en la sala de computación ahora solo hay 3 máquinas porque las demás las robaron y que uno de los tanques no estaba correctamente habilitado. Entonces, a partir de ese momento ya no solo sabíamos que pasaba en un solo sector, si no que pudimos saber qué pasaba en todo el colegio en sí. También pudimos brindar ideas y opiniones respecto a lo que habíamos visto. Así fue como quedamos en sacar el presupuesto para poder arreglar el techo que había en medio de los salones, el arreglo del tanque, los bidones, entre otras ideas que habíamos planteado con anterioridad. Asimismo compartimos lo que sentimos y cómo reaccionamos frente a todo lo que estaba pasando, pues Alejandro fue preguntando a algunos, incluyéndome. Entonces, esta primera visita nos ayudó a empezar de una vez el proyecto CAS en la medida que fortaleció a nuestra comunidad y creó un sentimiento que nos haga trabajar para un objetivo: ayudar a la institución de Llanavilla.

¿De qué manera continuamos nuestro viaje hacia el segundo destino?

Sin embargo, nuestro viaje no terminaba en Llanavilla, aún teníamos que ir al colegio Luis de Borbón. A pesar de que ya nos habíamos quedado con Llanavilla, no perdíamos nada yendo hacia el otro lugar. Nos demoramos un buen rato pero es nos sirvió para reflexionar sobre varias cosas, como mencioné anteriormente. Una vez que llegamos nos volvimos a separar en grupos para dirigirnos hacia los salones. Para nuestra sorpresa nos encontramos con alumnos de quinto de secundaria de nuestro colegio, por lo que sabíamos que esta institución ya estaba recibiendo ayuda. No llegamos a hacer mucho en ese lugar, algunas partes estaban cerradas y al parecer todos ya habían elegido Llanavilla y perdieron las ganas de seguir visitando otro colegio. Y así fue como nuestras visitas llegaron a su fin.  

Imágenes:

Cultivos del sector inicial
Techo del patio principal


Salón de inicial cuatro
Reunión previa a las entrevistas a los profesores

domingo, 17 de abril de 2016

BITÁCORA 1: EXPERIENCIA CAS

EMPEZAMOS MAL PERO SALIMOS ADELANTE

Desde que inició el año los profesores nos venían diciendo que íbamos a tener un curso nuevo que normalmente relacionaba bastante con ciudad de Dios. Aunque, pronto se fue explicando que se llamaba Proyecto CAS, que en sus siglas significa Creatividad, Acción y Servicio. Cuando vi que nos tocaba, según el horario, a la última hora los martes, simplemente no me causó mucha expectativa. Lo que quiero decir con esto es que generalmente nadie se toma en serio la última hora escolar del día.
Muy aparte de lo anterior dicho, sí me llamaba la atención el proyecto en sí, ayudar a las personas y recibir una educación íntegra. Una vez que nos tocó el primer día de sesión, comenzamos a escoger a los “encargados” del proyecto, porque en realidad todos somos partes de él.  
Después de eso, un día sábado, se hizo la jornada CAS la cual básicamente era cumplir una serie de retos en equipo para fortalecer nuestra unión como comunidad. Considero que fue divertido y competitivo. Me llamó la atención cuando preparamos nuestro almuerzo, que no pasaba de lechuga y atún, más su postre (duraznos en almíbar). Por otro lado, en cuestión de los juegos/retos el más divertido fue el de los ojos vendados. La finalidad también me pareció muy buena, que era más o menos, seguir a un guía privado de tu sentido más importante: la vista – al menos lo interpreté así-. No obstante, el más trascendental fue el último que trataba de cargar una cruz, juntos. En conclusión, la jornada me gustó, pero ¿qué hay del mensaje CAS? Pues en ese aspecto no me quedó muy claro. Es decir, a todos nos pareció divertido, pero dudo que todos hayan interiorizado el verdadero significado del proyecto.
Bueno, todo empezó con una votación y pues, me nació la idea de ayudar a animales, de la cual conversé con mi compañero del costado y ambos decidimos eso, aunque no teníamos idea si es que se podía realizar. Afortunadamente, dentro de las opciones se agregó un albergue de perros y elegimos ese. Lo más curioso fue que esa opción fue la ganadora y luego teníamos que decidir los objetivos. Hasta este punto todo parecía ir bien, no hubo mucha discrepancia en la elección y todo fue fluido. Pero me puse a pensar, con relación a la jornada del sábado que mencioné anteriormene ¿realmente el salón sabe lo que es CAS? ¿Realmente estoy conciente de lo que implica?
Cuando se empezó a evaluar las cosas a fondo (el por qué elegimos, nuestra voluntad, los objetivos específicos y generales y claro, el plan en sí) simplemente el salón no participaba activamente, y me incluyo. Así que tenía razón, nadie se tomaba en serio la última hora del día. Desde un comienzo sospechaba que la idea de ayudar animales tal vez no les gustaba a algunas personas. El principal problema fue que no acordamos una idea entre todos y también que las participaciones eran flojas y prácticamente no se dijo nada concreto o viable. Creo que en el fondo, no considerábamos ayudar a animales tan trascendental. Algunos llegaron a aceptar que solo lo escogieron porque era más sencillo. También, creo que no se podían plantear objetivos específicos que vayan más allá, solo llegamos a “comprar juguetes y comida” por resumir la idea. Me sentí un poco frustrado, pues no podíamos salir de ahí, nos estábamos estancando. Y creo que fue cierto, no habíamos interiorizado lo que signficaba CAS.
Poco a poco las siguientes dos sesiones fueron llamadas de atención y una monotonía de poder llegar a nada. Desde un sinfín de videos, sermones y sugerencias al final decidimos cambiar de proyecto. Después del tremendo floro del objetivo anterior, esta vez planteamos uno mejor. Esta vez las cosas mejoraron, fue una sesión más dinámica y todos brindaron ideas. Específicamente, elegimos ayudar a niños con Síndrome de Down. Ahora sí, ya teníamos una idea mejor planteada, todos estaban colaborando, se eligió con facilidad lo qué íbamos a  hacer (hacer manualidades, interpretar canciones y producir postres con los niños para luego venderlos). Para explicar esto más a fondo, se apartaron todas las carpetas y sillas dejando un gran espacio vacío en el centro del salón. Luego nos mostraron un video del futuro proyecto (del cual no recuerdo el nombre). En fin, todo bien. Pero, ¿por qué? Creo que el mismo salón se cansó de estar estancado. Puedo decir que yo si empecé a reflexionar acerca de la situación, quería dejar de estar en esa situación, quería avanzar. Al parecer también los demás lo hicieron.
La última sesión fue un poco más “sentimental”: Nos fuimos a audiovisuales y teníamos que ponernos frente a frente con cada compañero del salón. Había 4 opciones, con la mano las elegías (primera opción mostrabas un dedo y viceversa): dar la espalda, mirar fijamente, dar la mano y abrazarse. Tú escogías a quién le dabas tal cosa. El objetivo estaba más que claro, poder mejorar la relación entre la comunidad y darnos cuenta a quienes le daríamos un abrazo, y quienes nos darían uno.
La experiencia que viví hasta ahora fue muy significativa. Empezamos mal y todo fue mejorando poco a poco, y ahora ya estamos muy cerca de tener nuestro proyecto y comenzar con él. Considero que lo más importante no es que no hayamos empezado bien, si no que pudimos levantarnos y continuar a pesar de todos los problemas que pasamos. Me sorprendió cómo cambió el salón, y cómo cambio nuestra actitud hacia las sesiones. Ahora sí tengo muchas expectativas.