miércoles, 7 de septiembre de 2016

EMPEZANDO CON LOS TALLERES EN LLANAVILLA, CONOCIENDO A LOS NIÑOS

Bitácora Nº3

Esta vez logramos hacer dos visitas donde incluimos los talleres de deporte y arte, la primera vez y luego el taller de matemática y arte añadiendo un compartir. En mi caso, me tocó hacer los talleres de arte en ambas ocasiones.
¿De qué manera desarrollamos lo planeado para con los niños de Llanavilla?
El inicio del día lucía fructífero, vi a casi todo 4F reunido un sábado con la emoción de visitar el lugar de nuestro proyecto CAS. Ni bien llegamos al colegio, encontramos a un par de niños jugando lo que significaba que debíamos esperar a que lleguen los demás. En total, solo fueron alrededor de 15 alumnos pero eso no nos desmotivó y proseguimos con lo que teníamos planeado. Por ello no dividimos en dos grupos, uno de deportes y otro de arte. Yo me quedé en el segundo. Así pues tuvimos que buscar un buen lugar para desarrollar nuestras actividades creativas y elegimos uno de los salones de inicial, específicamente el de inicial cuatro. Los niños se sentaron inmediatamente y comenzamos. Los materiales ya los teníamos listos en la mesa y, tal como habíamos acordado, empezábamos con la presentación en forma de dinámica. Cabe destacar, que en ese momento pude distinguir algunos niños muy tímidos quienes no deseaban presentarse ante nosotros. Posteriormente, entregamos los colores, los blocks de hoja y mencionamos la indicación: ¡Dibujen lo que quieran!

¿Hasta qué punto el trabajar con dibujo libre nos permitió cumplir con nuestro propósito?
Durante el desarrollo de la actividad, los niños dibujaban tranquilamente. Pude observar bastantes dibujos de personajes de televisión (animados), videojuegos o paisajes. Si bien nuestro propósito era poder desarrollar la creatividad de los niños aún más por medio del arte visual, creo que más se logró entablar una relación con ellos pues al rato nos sentábamos a conversar con ellos acerca de: darles opciones para que dibujen o hablar sobre lo que dibujaron. En mi caso, yo dibujé algunas cosas, porque también nosotros teníamos que hacerlo, y se lo mostré a ellos, incluso llegué a entregar un dibujo al que lo veía con mejor actitud. Cabe destacar que esta acción me hizo reflexionar mucho acerca de la alegría que un niño puede sentir cuando tú le obsequias algo que no necesariamente tenga un costo monetario, sino que represente algo significativo para él, como lo puede ser un dibujo de su personaje favorito. Finalmente, tuvimos que rotar, es decir trasladar a los niños que estaban con nosotros hacia la zona de deportes. Sin embargo, mientras los demás cambiaban de lugar, había un niño que prefería quedarse dibujando. Se llamaba Leo, y tenía una pasión por dibujar paisajes. Con él conversé buen tiempo debido a que a ambos nos gustaba dibujar y veía que plasmaba en el papel lo que le gustaba, sin importar si los demás hacían personajes o juegos, él prefería hacer paisajes. Por tanto, se cumplió con el propósito pero además pudimos descubrir y conocer nuevas personas.

¿En qué medida la primera visita se diferenció con la anterior?
En primer lugar, el número de personas, tanto de nosotros como de ellos. Lo que quiero decir es que en esta segunda vez, fueron alrededor de 18 personas, incluso 3 de ellas llegaron muy tarde, mientras que asistieron como 40 niños al colegio de Llanavilla. Claro, la cantidad era diferente pero esto nos permitió aplicar el nuevo plan que teníamos. Nos dividimos de nuevo, solo que ahora se incluía el taller de matemática en vez de deportes. Como había mencionado, me quedé de nuevo en el salón de dibujo y realizamos la misma táctica. En este caso, también había algunos niños que les costaba presentarse. Afortunadamente nos tocaron alumnos diferentes respecto a la vez anterior. En esta ocasión también hicimos dibujo libre, solo que ahora cada uno de nosotros tenía que ir a una mesa y conversar con los niños, dibujando claro. Cabe destacar que nos tocaron los alumnos menores, porque así habíamos dividido los grupos. Entonces, proseguimos a dibujar. El segundo punto de diferencia es la relación que pudimos establecer, esta vez en general, con ellos. Y es que en mi mesa estaba un niño, del cual no recuerdo su nombre, quien me preguntaba cada 2 minutos qué podía dibujar. Junto con mi amigo Gunther, quien también estaba con nosotros, aceptamos el reto que nos dejó: dibujar un carrito de Hot Wheels. Una vez cumplido el dibujo el decidió hacer uno y lo comparaba con el nuestro, pero lucía sorprendido por lo que habíamos hecho. Con esta experiencia quiero decir que esta vez la comunicación no fue verbal sin más, o sea no fue hablar, sino algo más didáctico y experimental. Incluso, previo al compartir, nos decía si podía salir a jugar (a los columpios de afuera), y para poder calmar sus ansias de diversión buscamos algunas cosas en el salón mismo y nos entretuvimos un rato. Después, llegó la hora del compartir y rezamos en grupo. En ese momento me di cuenta de que todos nos prestaron atención y comían correctamente. Claro que al final tuvimos que botar la basura, con algunas excepciones. Dentro de todo ello, cabe resaltar los dibujos que hicimos, porque yo esta vez dibujé a Pikachu y lo compartí con los alumnos de Llanavilla, hasta tal punto de que me pedían que se lo dibuje o se lo recorte y lo regale. Y eso fue lo que hice con tres de ellos, pues sentí que a través de esas acciones fortalecía más mi relación con ellos, y de esa manera estaba más cerca de ser alguien trascendente.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS:

CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Pues pude recordar y reconocer mi talento para el dibujo de tal forma que me superé pues conseguí entablar una relación con los niños de Llanavilla, algo que en un inicio pensé que sería muy difícil de lograr.

TRABAJA EN COMUNIDAD: En los grupos de dibujo pude demostrar este objetivo, porque junto con mi compañero de mesa (Gunther) cumplimos nuestro propósito, que empezaba con guiar a los niños a que hagan algo en el papel para desarrollar su creatividad. Además, junto con todo el grupo de arte, para limpiar al final, y recoger la comida al terminar el compartir. Incluso podría destacar el rezar y toda la organización que conllevó la actividad, cosa que no hubiera sido posible si no trabajábamos en comunidad.

EVIDENCIAS:


 
 

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