martes, 31 de enero de 2017

Proyecto CAS 2017

Bitácora Nº1

UNA NUEVA EXPERIENCIA
 
Proyecto de Verano 2017 – Enero 
 
Desde un inicio, mi grupo y yo, planeábamos trabajar con niños mediante talleres de arte, música, matemática y ciencias. Luego de un arduo mes de búsqueda, logramos encontrar una institución adecuada y disponible respecto a nuestras intenciones, llamada “Hogar de Vida”. Una vez contactados con los responsables de la institución, coordinamos una visita diagnóstico para el tema de los horarios, cantidad de niños y espacios de trabajo. Gracias a esto, pudimos plantear, de manera más factible, aquella serie de talleres y actividades, así como la organización de un cronograma. 
 
¿De qué manera nos conectamos con los niños en la primera visita?
 
Es importante mencionar que iniciamos con una sesión netamente dinámica a modo de introducción. Primero nos presentamos con nuestros nombres y lo que nos gusta hacer, del mismo modo los niños lo hicieron. Una vez hecho esto, detectamos quienes eran los niños más extrovertidos y tímidos. Luego, empezamos con las dinámicas y juegos para soltarlos un poco y entrar en confianza. En mi opinión, los ocho niños presentes se divirtieron y, gracias a eso, noté que algunos quienes parecían introvertidos en un principio, en realidad eran bastante activos. Cabe resaltar que uno de los juegos fue a modo de pregunta-respuesta sobre cultura general, donde tuvimos que adecuar las preguntas de acuerdo a la edad de cada niño, pues las edades estaban entre 8 a 16 años. Por otra parte, decidimos comenzar con entrevistas personales, para ir conociendo mejor a cada uno. En mi caso, me tocó conversar con Marina, una niña de 12 años quien, en ese entonces, consideraba un tanto tímida, por su poca participación en las dinámicas. Durante ese tiempo, mis preguntas estaban relacionadas hacia las actividades que ellos (los niños de la institución) hacían después o antes de que nosotros hayamos llegado, sobre su colegio, la cantidad de niños y sobre sus gustos. Gracias a ello, ella agarró más confianza conmigo y ya había dejado de ser tan tímida bajo mi punto de vista. Por su parte, mis compañeros también conversaron con sus entrevistados sobre sus gustos personales respecto a los talleres que teníamos planeado. Así pues, finalizamos preguntándoles qué taller querían que hiciéramos la siguiente clase: ganó el taller de Música. Finalmente, puedo concluir que todos nos sentimos satisfechos con la sesión y con ganas de continuar asistiendo a la institución. 
 
¿Hasta qué punto una mala organización afectaría la calidad de la sesión? 
 
Una vez completada la visita de introducción, era turno de organizar lo que íbamos a hacer con música. Junior, dio la idea de llevar su guitarra con el fin de crear una letra improvisada para una mini canción en grupo. A todos nos pareció muy dinámico y creativo, pero nadie propuso nada más. Bueno, en la primera visita fuimos seis personas, aparte de mí: Junior, Sebastián, André, Edú y Gabriel. Este último faltó en esta sesión, por justificación médica. Lo más curioso es que cuando llegamos, los niños preguntaron por él, lo que demuestra que realmente hubo una conexión creada a partir de nuestra primera visita. Entre juegos y bromas, hicimos la idea de Junior: nos sentamos en círculo y se empezó a tocar con la guitarra. Resulta que la canción terminó siendo sobre Gabriel bajo el cuestionamiento de “¿Por qué faltó?”. Así fue como los niños terminaron relatando una historia sobre él con el fondo de la guitarra de Junior que fue grabada y enviada al destinatario respectivo. Cabe resaltar que uno de los niños, Renzo, tenía una radio con canciones de rap y electrónica, lo que nos permitió conocerlo mucho más, sobre todo con mi compañero André, quien comparte su gusto por el rap. Hasta ese punto, la sesión fue muy buena pero aún nos quedaba una hora de trabajo aproximadamente, y ya habíamos cumplido con lo planeado. De manera improvisada, hicimos algunos juegos y continuamos con la guitarra, pero sentía que se iba perdiendo el valor de la visita. Una vez finalizado todo, aprendimos la lección y quedamos en que cada uno iba a dar ideas para poder planificar las sesiones correctamente. Por tanto, una mala organización es perjudicial hasta el punto que las actividades planeadas no cubran todo el tiempo de la sesión.
 
¿En qué medida la falta de compromiso con el grupo perjudica la relación con los niños?
El taller ganador fue Artes Visuales, y esta vez sí planeamos todo con ayuda de todos: origami la primera mitad y dibujo la segunda. Sin embargo, nació otro problema, pues empezaron a faltar más personas, aunque esta vez se unió una. Esta vez resultamos ir solo Rodrigo, Junior, Edu, André y yo. Sin embargo, este taller terminó siendo excelente, tanto así que sentí que nos faltó algo de tiempo. Primero, comenzamos con una dinámica, ya que había un niño nuevo presente: Adriano, quien, al comienzo, fue muy tímido y no quería participar, hasta que llegó Renzo. Cabe destacar que hubo un cambio de planes y empezamos con dibujo por decisión de los niños.
 
En ese sentido, cada uno tenía que dibujar lo que más le gustaba con un lápiz de color. Aunque, una vez más, pues Gabriel faltó, terminaron haciendo dibujos y cartas para él. Además, Fabio, uno de los niños más inquietos, hizo una historieta en base a la canción que habíamos compuesto la sesión anterior. De esta manera, pudimos ver su lado creativo. También que Marina sabía dibujar muy bien y que los más pequeños se emocionaron al pintar sus dibujos. Finalmente, la parte de origami se convirtió en una batalla de aviones (para este momento Adriano ya se mostraba mucho más interesado en la sesión) aunque también pudimos ver y fotografiar sus obras, sobretodo de Marina, quien sabía hacer una genial canastita de papel. Por mi parte, le enseñé a hacer un avión de papel y un “come come” a Luis, el más pequeño, travieso y cariñoso del grupo. Así pues, sentimos que los niños ya nos conocían y les caíamos bien, pero solo a nosotros cinco. 
 
Asimismo, ganó el taller de ciencias, así que Gabriel y su hermano Rafael, planificaron un experimento, mientras que yo y Sebastián planeábamos la parte teórica. Sí, esta vez solo fuimos cuatro personas. Ahora bien, Gabriel había coordinado con los responsables de la Casa Hogar que colocaran una botella de agua en la refrigeradora y prepararan hielo para cuando llegáramos. Sin embargo, esto no fue realizado y causó que el experimento fallara. Previo a eso, tuvimos que alargar la parte teórica, lo que volvió muy estática a la sesión y los niños perdían interés, así que Sebastián y yo conversábamos con ellos para que no se aburrieran y perdieran confianza. A pesar de ello, todos se alegraron de que Gabriel volvió a la institución y se sorprendieron al saber que tenía un hermano, pero también preguntaron la razón por la cual faltaron los demás. Por eso, considero que los niños no van a tener la misma confianza con los que faltan constantemente y eso perjudica la relación de todos, pues el objetivo no es que ellos solo se alegren por cuatro o tres de nosotros, sino por todos. Esto nos hizo aprender que debemos comprometernos. Y es que para la clase de español se promete la asistencia de siete personas. 
 
Objetivos Ciudad de Dios:
ORGANIZA ACTIVIDADES: Propusimos y coordinamos actividades en grupo para los diversos talleres alrededor del mes de Enero, respecto a música, artes visuales, ciencias experimentales y dinámicas. Asimismo, tomamos en cuenta la opinión de los niños y responsables de la institución, con el fin de ofrecer una clase oportuna y adecuada para cada uno de ellos. 
SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Si bien, poco a poco empezó a faltar gente en las sesiones, resalto la participación de cada uno de nosotros en el grupo, ya sea aportando ideas antes del taller o planteando dinámicas durante la sesión. Reconozco mi esfuerzo y el de mis compañeros quienes asistieron a la mayoría o a todas las visitas. También, creo en que los demás, quienes no han asistido, se comprometerán en las siguientes sesiones para cumplir con nuestro objetivo.

Evidencia:


 

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