martes, 28 de febrero de 2017

EL VÍNCULO QUE FORMAMOS Y LA GRAN DESPEDIDA


Bitácora Nº2 – Febrero 2017
Llegó la segunda parte de nuestro proyecto, y lo comenzamos con los talleres de ciencias experimentales, español, inglés, artes, entre otros. Respecto a la primera semana, por fin pudimos estar completos pues nuestro compañero Álvaro, recién llegado de su intercambio en Oxford, se reintegró. En fin, este segundo mes fue donde pude notar el vínculo que creamos con los niños, tanto en general como individualmente. Esto hizo que nuestra despedida sea mucho más emotiva.
¿De qué manera mi motivación aumentó a causa del nuevo vínculo creado con los niños?
La primera sesión de febrero a la que asistí, los más pequeños (Diana, Meilyn y Luis) me recibieron con un fuerte abrazo, pues la vez pasada me encontré ausente. Además, todos los niños se alegraron al vernos ingresar y se emocionaban por saber qué taller íbamos a hacer aquel día. Curioso es de mencionar que había nuevos niños, quienes también mostraban interés por nuestras actividades. Todo ello demostró que tras un mes de trabajo, logramos formar un vínculo de amistad. Así pues me di cuenta que todo lo que estábamos haciendo sí daba resultados y que valía la pena esforzarse un poco en los talleres y darse tiempo para asistir a las sesiones. Un ejemplo de lo anterior es cuando en la clase dos de artes visuales llevé unos blocks de hojas de colores y cerámica ultraligera con el fin de hacer más didáctica la clase. En general, todos nos sentimos más acogidos por los niños, lo que provocó que seamos más cercanos a ellos y habláramos con frecuencia, en las pausas entre talleres.
¿En qué medida nos ayudó el cambiar los cronogramas de las jornadas en la institución?
Así es, como mencioné anteriormente, ahora las dos horas de jornada estaban divididas en dos talleres; es decir, la primera hora el taller de español y luego música, por poner un ejemplo. Esto nos resultó de mucha ayuda, ya que uno de los problemas que teníamos en el primer mes es que lo planeado por taller era poco para las dos horas, duraba a lo mucho una hora y luego teníamos que recurrir a otras actividades improvisadas. Otra cosa es que si hacíamos un taller por sesión prácticamente iba a ver una variedad muy pequeña de cursos y podría resultar monótono para los niños, sobre todo para los más pequeños (como Luis) que se desarrollan en un plan dinámico.
En ese sentido, las siguientes sesiones fueron “dobles” y, a pesar de que recurríamos a más materiales, dio resultado pues ahorramos mucho tiempo. Ahora bien, procurábamos combinar los talleres de tal manera que primero sea uno más teórico y luego uno didáctico, para que los niños no se aburran. Aunque hubo ciertas excepciones, como el experimento de hielo en un segundo (que falló) y la jornada de música con artes visuales.
¿Hasta qué punto la confianza que ganamos con los niños repercutió el valor de nuestra autoridad?
Hubo un problema muy serio que surgió en la clase de desarrollo de la afectividad (otra excepción) pues al momento de hacer las dinámicas, ninguno de los niños nos prestaba atención e incluso faltaban el respeto a quien comandaba aquella sesión: Gabriel. Y es que ellos manifestaron su aburrimiento ante el curso, a parte que no lo entendían y preferían jugar entre ellos que a escucharnos. Cabe destacar que algunos si querían hacer la actividad, como Marina, pero no podíamos trabajar solo con un grupo, sino con todos. De hecho ese era el sentido de la jornada, explicarles el valor de la comunidad a través de dinámicas y retos para al final hacer una reflexión. En mi opinión, creo que debimos evaluar y tomar en cuenta que no podemos trabajar de cualquier manera con ellos; es decir, que tenemos que ver cuál es el mejor método para que nos presten atención. Claramente nos dimos cuenta que las dinámicas con mensaje no eran algo de agrado para ellos y no íbamos a imponérselos. En fin, las cosas ese día no mejoraron pues el 70% de la sesión la pasamos de manera individualizada: un grupo conversando y los demás jugando. Lo rescatable aquí es que hablamos con los que no prestaron atención y se fueron y les hicimos reconocer su error, además que les pedimos que nos hagan caso para poder hacer bien los talleres. Fue ahí cuando Gabriel tenía que irse un poco más temprano de lo habitual y los niños se sintieron un poco culpables. Al fin y al cabo sí aprendieron una lección, y hasta la última visita se portaron bien.
Esta última vez que fuimos marcó una etapa de nuestro año claramente y no solo por ser el fin de nuestras vacaciones, sino porque era el fin de un proyecto que tuvo sus dificultades pero que, en mi opinión, dio buenos resultados y demostró hasta qué punto somos responsables y empáticos. Desde un inicio, nos habíamos comprometido a llevar las donaciones para la institución “Hogar de Vida”, así que creímos que era la mejor oportunidad para entregarlas. Nos despedimos con un compartir entre dulces, piqueos y gaseosas, así como aprovechamos para hablar con ellos. Para finalizar, les prometimos que durante lo que queda del año los visitaríamos algunas veces y creo que es cuestión de darnos un tiempo para hacerlo.
Objetivos Ciudad de Dios:
LIDERA CON INSPIRACIÓN: Este mes de febrero, gracias al afecto que nos tenían los niños, nos sentimos más motivados e inspirados a la hora de hacer los talleres y asistir a las jornadas. Si bien hubo dificultades, las sesiones mejoraron por una mejor planificación y dirección. Un ejemplo de ello, a la hora de comprar las donaciones, coordinamos la salida para comprarlo y el método para llevarlo.
TRABAJA EN COMUNIDAD: Desde la visita diagnóstico hasta la despedida, nos comprometimos a enseñarles el valor de la comunidad, por ello en cada sesión procurábamos trabajar con todos y, si era necesario, ir al paso del más pequeño. Tomando en cuenta la diferencia de edades, los talleres debían tener esa esencia de trabajo en comunidad.
Fotografías:
 
Ayudando a los niños en su trabajo con bloques de construcción


Ayudando a Luis, Meilyn y Santiago a hacer su tarea

Última visita

Luis con bloques de construcción

Desarrollando la clase de inglés (Junior)

Productos de Origami hecho por los niños (Taller de Artes Visuales)
 

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