lunes, 1 de mayo de 2017

Bitácora Nº1


UNA NUEVA OPORTUNIDAD: COLEGIO OLIMPIA MELÉNDEZ

Las actividades de Creatividad, Acción y Servicio siempre son satisfactorias, y eso lo pudimos experimentar el año pasado en el primer año de Bachillerato. Ahora, empieza el segundo y con más motivación que nunca antes. Así pues, el proyecto de mi nuevo salón, junto a otros, es el colegio Olimpia Meléndez, institución que ya conocía desde el anterior año y donde me dará mucho gusto poder hacer las visitas CAS.

¿De qué manera una buena animación repercute en la atención de los niños?

Inicio el bimestre con un proyecto un tanto diferente a lo que estaba acostumbrado, pues no estaba planificado el hacer talleres sobre un área determinada o manualidades. Y es que esta primera visita estaba planeada como una interacción con los niños mediante animaciones y dinámicas con el objetivo que nos conozcan mejor. Después de un largo trayecto en bus, llegamos al colegio Olimpia Meléndez donde los niños nos recibieron en la puerta con bastante entusiasmo. Algo que me sorprendió mucho fue la cantidad de niños que había asistido, ya que esto quiere decir que tienen altas expectativas sobre las visitas del San Agustín en su colegio. Como mencioné al inicio, el principal objetivo era que nos conozcan mejor, y por eso es que lo primero que hicimos fue preguntarle a cada niño su nombre y colocárselo. Luego, hicimos un círculo, comenzamos con una oración y luego dimos inicio a la primera gran animación.

Como ya es de tradición, empezamos con el “Patos, pollos y gallinas van” que funcionó bastante bien en el sentido que los niños se despertaran un poco. Todos estábamos rodeando a cuatro compañeros que dirigían la coreografía y la letra. Sin embargo, claro que había algunos que ni se movían ni cantaban, cosa que se solucionó haciéndolos dirigir la actividad en el centro. Del mismo modo, hicimos una animación llamada “El piojo Juancho” que básicamente consistía en gritar en conjunto. Cabe resaltar que esto fue propuesto por uno de los niños, de hecho era el más emocionado de todos. Además, varios niños se ofrecieron de voluntarios para dirigir esa animación, incluso con su respectivo estilo. En mi opinión esto reforzó la conexión entre nosotros y ellos, de manera general por supuesto. Asimismo, y ya dando lugar a la última animación, hicimos un baile que consistía en mover alguna parte del cuerpo: “Yo tengo un tic tic tic”. A mi parecer esta fue la que más soltó a los niños y por eso fue muy acertado colocarla como la última actividad. Aquí también varios niños voluntarios dirigieron el baile y ya se notaba que fueron agarrando más confianza con nosotros. Por ello, una buena animación hace más probable que los niños presten atención, siempre y cuando se haga muy dinámica y permita que interactúes con ellos.

¿Hasta qué punto una dinámica otorga un buen mensaje a los niños?

Después de la animación general pasamos a dividirnos el trabajo por grados: yo me fui con el grupo de 5º y 6º grado de primaria, que tenía menor cantidad de alumnos. La primera dinámica tenía un mensaje sobre la comunicación, el teléfono malogrado que ya todos lo conocían muy bien. Puedo decir que fue muy divertido y veía como los niños se reían y prestaban atención, lo que estaba bastante bien para ser el inicio. Lo siguiente era un juego de memoria que era más complicado que el anterior, pero no dejó de ser divertido para los niños. Es importante mencionar que una de mis compañeras decidió hacer una competencia entre cada comunidad: los de 1º y 2º contra  3º y 4º, contra 5º y 6º. Esto con ambas dinámicas animó a que todos se tomaran la actividad más en serio y así lográramos ganar. Esto significó una alegría para nuestra comunidad.

Claro que esto debía ofrecer un mensaje, lo que ya estaba planificado: uno de comunicación y saber escuchar a los demás. El problema fue que justo en esos momentos donde teníamos que decir el mensaje y hacer que ellos participaran para que digan lo que se llevaron de la actividad, fue donde perdimos su atención. Incluso, algunos se iban por otro lado, no querían decir nada o repetían lo de otro. Claro que hubo algunos que sí se mostraron entusiastas ante ello, como Camila, quien era la que más participaba. No estoy muy seguro si es que el punto de la dinámica era divertirse o brindar un buen mensaje, pero ciertamente lo segundo es lo más complicado.

¿Cómo influyó nuestra participación en la calidad de las últimas dinámicas?

Posteriormente, hicimos la dinámica de la soga que consistía en que la comunidad se dividiera en dos grupos y cada uno iba en los extremos para hacer una competencia de fuerza. Como eran 7 niños y 4 niñas, se mandó 3 niños con dos niñas a uno y cuatro niños con dos niñas a otro. Mi rol, como me habían indicado, era en esa actividad pero al final todos los que estábamos en el grupo de 5º y 6º nos ayudamos en todas las actividades. El problema fue que no todos los que estaban ahí parecían comprometidos para participar con los niños, sobretodo en esta dinámica. Al fin y al cabo la competencia cumplió su propósito y sentí que los niños se sentían entretenidos con ello, solo que algunos ya se estaban excediendo lo que conllevó a que algunos actuaran de forma violenta o se cayeran. La situación estuvo bien controlada en mi opinión, pero me parece que si hubiéramos prestado más atención no hubiera ocurrido esto. Y es que si había alguna dificultad para nosotros era el controlar a un par de niños que andaban golpeándose constantemente.

Ese fue el final de las actividades en grupos separados por grados, así que se volvió a hacer un círculo grande con todos los niños. Para poder hacer lo penúltimo planeado, era necesario que nos dividamos en dos grandes grupos. De esa manera se hizo una dinámica de Piedra, Papel o Tijeras en grupo: en vez de que sea con manos era saltando o haciendo gestos con los brazos. El truco era que cada comunidad tenía que prever o adivinar cuál era el gesto que iba a hacer el otro grupo. Esto significaba que coordinemos bien lo que debíamos hacer, es decir hablar claramente con los niños para hacerlos participar correctamente. Por el contrario, hubo varios errores en ambos grupos y es que noté que varios de nosotros no estaban contribuyendo a lo que mencioné.

El final de una actividad CAS siempre deja a uno satisfecho.

Lo último que hicimos fue algo improvisado, que fue propuesto por el mismo niño que propuso la animación de “El piojo Juancho”. Era una canción que resultaba bastante agradable para los niños, ya que la conocían y sabían añadir la letra progresivamente. A pesar de lo que mencioné antes, esto me comprobó que en general sí nos habíamos conectado con ellos  y se sentían a gusto con nuestra visita. Acabamos de la misma forma que comenzamos.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS:
ORGANIZA ACTIVIDADES: La planificación de cada dinámica y animación fue muy buena. Completamos casi todo el programa planeado y cada actividad les fue agradable a los niños. Considero que estuvo bastante ordenado, puesto que no perdimos tiempo separando a los niños ni formando el círculo entre todos.

SE COMPROMETE Y ESFUERZA: A pesar de que mencioné que algunas personas no se mostraban comprometidas en las últimas dinámicas, de manera general sí se logró esto. Incluso quien estaba tan solo tomando las fotografías, se integró a participar en dinámicas. A modo de autoevaluación, siento que esta visita CAS me he esforzado bastante y me siento más motivado para asistir de ahora en adelante.
Fotografías:
 
Segunda parte del día: Dinámica del teléfono malogrado
 

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