martes, 30 de mayo de 2017

Bitácora Nº 2

UNA MENOR CANTIDAD, PERO MAYOR CALIDADA

Una nueva salida nos esperaba tras la anterior, que me había resultado exitosa. Si bien teníamos más expectativas de la salida, cabe resaltar que la organización falló un poco. Se tenía planeado un interesante taller de liderazgo, la merienda y las animaciones.

¿En qué medida la cantidad de niños ocasiona en la calidad del trabajo de animación?

Cuando llegamos a la institución estábamos listos para trabajar con aproximadamente 20 niños. No obstante, cuando nos avisaron que solo nos correspondían 7, pues el otro salón que iba con nosotros asistía a los demás, nos sorprendimos bastante. Básicamente éramos la misma cantidad. Comenzamos con animaciones bastante conocidas y que funcionó bastante bien en mi opinión. De hecho, todos nos prestaban atención y hacían los movimientos correspondientes, incluso hasta participando. Por ejemplo, en la primera actividad, las poses la creaban los niños. También, “El hoyo en el fondo del mar”, a pesar de nuestra falta de coordinación, salió bastante bien. Esto me demostró que se había cumplido exitosamente el objetivo de una animación: despertar a los niños y prepararlos para la jornada. Así pues, terminamos separándonos en grupos, de los cuales, el mío se dedicó a realizar el taller de deportes. Primero hicimos el juego “kiwi” formando equipos con los 3 niños y las 4 niñas. Luego, dejamos que ellos formen sus grupos, para darles más libertad. Y, claro, siempre cuidando que no se salgan del patio y se caigan.

¿Es imprescindible tomar las medidas de precaución para realizar una correcta asistencia?

El juego anterior resultó divertido y bastante cansado. De hecho, las niñas ya no tenían energía para seguir jugando y se pausó el taller un momento. Luego, los 7 niños jugaron fútbol con algunos miembros del grupo. Fueron solo algunos, ya que los demás se encargaban de cuidar que los niños no se alejen lo suficiente del campo y se hagan daño, ya sea por perseguir la pelota o por jugar. Esta es una medida de precaución, pero no fue la única que se llevó a cabo. Previamente, habíamos designado a los que cuidaban la puerta del colegio, con el fin de que ningún niño saliera de la institución durante nuestra jornada. Esto fue por turnos y en el transcurso del taller de deportes, resultó satisfactorio. En este aspecto, sentí que mis compañeros se comprometieron bastante. A parte de esto, tanto en fútbol como en kiwi, los niños actuaban a veces de forma violenta e inadecuada, haciendo necesaria nuestra intervención para poder desarrollar bien las actividades. Paralelamente, el grupo de liderazgo se encargaba de la planificación de la actuación, así como de la merienda. Al fin y al cabo, sí que considero imprescindible tomar estas medidas de precaución debido a que así se muestra que tenemos un mayor compromiso con nuestro trabajo y un mayor cariño hacia los niños.

¿Hasta qué punto un mensaje profundo se puede comunicar de manera eficaz hacia un grupo de niños?

Después de lo mencionado, comenzó la actuación, es decir, el taller de liderazgo. Esta consistió en relatar un sueño de San Juan Bosco, un hombre quien dedicó su vida hacia la asistencia de los jóvenes de manera espiritual. Mis compañeros organizaron ello repartiendo os diferentes roles e, incluso, preparando audios para que se vea más realista y se pudiera entender mejor. La temática iba acorde al día en que realizamos la visita, el día de la Virgen María. Básicamente el argumento del sueño de Don Bosco hacía alusión a las malas acciones o los pecados que tus amigos te conducían a hacer. A mi parecer, esto fue explicado de muy buena forma, tanto por mis compañeros como por nuestro tutor. Gracias a su participación, los niños pudieron entender lo que es en verdad un amigo, el infierno y a reconocer el pecado, lo que en realidad resulta ser la lección de este “sueño”. Resulta curioso además, mencionar que los niños participaron activamente a las preguntas típicas de un feedback o retroalimentación del mensaje. Y es que cuando era el momento de la reflexión o de las preguntas, había muy buenas respuestas e interpretaciones. Para dar un ejemplo, se  preguntó cuál era la representación del elefante que pisoteaba a los humanos y estaba de espaldas a la virgen María en la historia, a lo que la mayoría supo reconocer que es el diablo pues él es lo contrario a Dios. Esto me demostró que prestaron atención y que habían ganado cierto interés por el tema. Es la primera vez que veo ese nivel de atención por parte de los niños en una jornada CAS. Sinceramente, el mensaje se entendió bastante bien, y nunca fue necesario resondrar a los niños para que atiendan a la historia.

¿Se puede afirmar que el éxito de la jornada CAS se determinó por nuestro propio empeño?

En mi opinión, esta jornada salió excelente. Se logró cumplir con todo lo planeado: las animaciones cumplieron su objetivo, el taller de deportes fue divertido y cumplimos las medidas de precaución, el taller de liderazgo se entendió muy bien y, por último, logramos fortalecer nuestro vínculo al menos con esos siete niños. No obstante, puedo decir que no hubiera sido tan sencillo lograr esto con la cantidad de niños de la anterior jornada. Durante una actividad dinámica los niños siguen divirtiéndose pues permanecen activos, pero al momento de brindar algún mensaje mayormente se distraen y nadie quiere participar, tal vez por vergüenza. Al fin y al cabo, no me parece correcto tampoco devaluar nuestro trabajo. El fortalecimiento que logramos formar con los niños se realizó fuera de la planificación. En los últimos momentos de la jornada, interactuábamos con ellos, en vez de cerrarnos en nuestro propio grupo. 

EXPERIENCIAS CIUDAD DE DIOS:

TRABAJA EN COMUNIDAD: En esta salida me dediqué bastante a trabajar en grupo y convivir con los niños. Como eran pocos, fue más sencillo simpatizar con ellos y que las actividades salieran correctamente. En mi grupo, tanto el taller de deportes como las dinámicas salieron bastante bien gracias a que lo organizamos juntos.

LIDERA CON INSPIRACIÓN: Me propuse el reto de hacer las actividades de manera más entretenida, de manera que asista a todos los niños. Además, a pesar que no dirigí las dinámicas ni los juegos, creo que ayudé a que los niños presten atención durante la actuación de liderazgo, así como participar activamente en las medidas de precaución durante los juegos.

FOTOGRAFÍAS:
Actuación: "El sueño del elefante de Don Bosco"

Foto grupal
 

lunes, 1 de mayo de 2017

Bitácora Nº1


UNA NUEVA OPORTUNIDAD: COLEGIO OLIMPIA MELÉNDEZ

Las actividades de Creatividad, Acción y Servicio siempre son satisfactorias, y eso lo pudimos experimentar el año pasado en el primer año de Bachillerato. Ahora, empieza el segundo y con más motivación que nunca antes. Así pues, el proyecto de mi nuevo salón, junto a otros, es el colegio Olimpia Meléndez, institución que ya conocía desde el anterior año y donde me dará mucho gusto poder hacer las visitas CAS.

¿De qué manera una buena animación repercute en la atención de los niños?

Inicio el bimestre con un proyecto un tanto diferente a lo que estaba acostumbrado, pues no estaba planificado el hacer talleres sobre un área determinada o manualidades. Y es que esta primera visita estaba planeada como una interacción con los niños mediante animaciones y dinámicas con el objetivo que nos conozcan mejor. Después de un largo trayecto en bus, llegamos al colegio Olimpia Meléndez donde los niños nos recibieron en la puerta con bastante entusiasmo. Algo que me sorprendió mucho fue la cantidad de niños que había asistido, ya que esto quiere decir que tienen altas expectativas sobre las visitas del San Agustín en su colegio. Como mencioné al inicio, el principal objetivo era que nos conozcan mejor, y por eso es que lo primero que hicimos fue preguntarle a cada niño su nombre y colocárselo. Luego, hicimos un círculo, comenzamos con una oración y luego dimos inicio a la primera gran animación.

Como ya es de tradición, empezamos con el “Patos, pollos y gallinas van” que funcionó bastante bien en el sentido que los niños se despertaran un poco. Todos estábamos rodeando a cuatro compañeros que dirigían la coreografía y la letra. Sin embargo, claro que había algunos que ni se movían ni cantaban, cosa que se solucionó haciéndolos dirigir la actividad en el centro. Del mismo modo, hicimos una animación llamada “El piojo Juancho” que básicamente consistía en gritar en conjunto. Cabe resaltar que esto fue propuesto por uno de los niños, de hecho era el más emocionado de todos. Además, varios niños se ofrecieron de voluntarios para dirigir esa animación, incluso con su respectivo estilo. En mi opinión esto reforzó la conexión entre nosotros y ellos, de manera general por supuesto. Asimismo, y ya dando lugar a la última animación, hicimos un baile que consistía en mover alguna parte del cuerpo: “Yo tengo un tic tic tic”. A mi parecer esta fue la que más soltó a los niños y por eso fue muy acertado colocarla como la última actividad. Aquí también varios niños voluntarios dirigieron el baile y ya se notaba que fueron agarrando más confianza con nosotros. Por ello, una buena animación hace más probable que los niños presten atención, siempre y cuando se haga muy dinámica y permita que interactúes con ellos.

¿Hasta qué punto una dinámica otorga un buen mensaje a los niños?

Después de la animación general pasamos a dividirnos el trabajo por grados: yo me fui con el grupo de 5º y 6º grado de primaria, que tenía menor cantidad de alumnos. La primera dinámica tenía un mensaje sobre la comunicación, el teléfono malogrado que ya todos lo conocían muy bien. Puedo decir que fue muy divertido y veía como los niños se reían y prestaban atención, lo que estaba bastante bien para ser el inicio. Lo siguiente era un juego de memoria que era más complicado que el anterior, pero no dejó de ser divertido para los niños. Es importante mencionar que una de mis compañeras decidió hacer una competencia entre cada comunidad: los de 1º y 2º contra  3º y 4º, contra 5º y 6º. Esto con ambas dinámicas animó a que todos se tomaran la actividad más en serio y así lográramos ganar. Esto significó una alegría para nuestra comunidad.

Claro que esto debía ofrecer un mensaje, lo que ya estaba planificado: uno de comunicación y saber escuchar a los demás. El problema fue que justo en esos momentos donde teníamos que decir el mensaje y hacer que ellos participaran para que digan lo que se llevaron de la actividad, fue donde perdimos su atención. Incluso, algunos se iban por otro lado, no querían decir nada o repetían lo de otro. Claro que hubo algunos que sí se mostraron entusiastas ante ello, como Camila, quien era la que más participaba. No estoy muy seguro si es que el punto de la dinámica era divertirse o brindar un buen mensaje, pero ciertamente lo segundo es lo más complicado.

¿Cómo influyó nuestra participación en la calidad de las últimas dinámicas?

Posteriormente, hicimos la dinámica de la soga que consistía en que la comunidad se dividiera en dos grupos y cada uno iba en los extremos para hacer una competencia de fuerza. Como eran 7 niños y 4 niñas, se mandó 3 niños con dos niñas a uno y cuatro niños con dos niñas a otro. Mi rol, como me habían indicado, era en esa actividad pero al final todos los que estábamos en el grupo de 5º y 6º nos ayudamos en todas las actividades. El problema fue que no todos los que estaban ahí parecían comprometidos para participar con los niños, sobretodo en esta dinámica. Al fin y al cabo la competencia cumplió su propósito y sentí que los niños se sentían entretenidos con ello, solo que algunos ya se estaban excediendo lo que conllevó a que algunos actuaran de forma violenta o se cayeran. La situación estuvo bien controlada en mi opinión, pero me parece que si hubiéramos prestado más atención no hubiera ocurrido esto. Y es que si había alguna dificultad para nosotros era el controlar a un par de niños que andaban golpeándose constantemente.

Ese fue el final de las actividades en grupos separados por grados, así que se volvió a hacer un círculo grande con todos los niños. Para poder hacer lo penúltimo planeado, era necesario que nos dividamos en dos grandes grupos. De esa manera se hizo una dinámica de Piedra, Papel o Tijeras en grupo: en vez de que sea con manos era saltando o haciendo gestos con los brazos. El truco era que cada comunidad tenía que prever o adivinar cuál era el gesto que iba a hacer el otro grupo. Esto significaba que coordinemos bien lo que debíamos hacer, es decir hablar claramente con los niños para hacerlos participar correctamente. Por el contrario, hubo varios errores en ambos grupos y es que noté que varios de nosotros no estaban contribuyendo a lo que mencioné.

El final de una actividad CAS siempre deja a uno satisfecho.

Lo último que hicimos fue algo improvisado, que fue propuesto por el mismo niño que propuso la animación de “El piojo Juancho”. Era una canción que resultaba bastante agradable para los niños, ya que la conocían y sabían añadir la letra progresivamente. A pesar de lo que mencioné antes, esto me comprobó que en general sí nos habíamos conectado con ellos  y se sentían a gusto con nuestra visita. Acabamos de la misma forma que comenzamos.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS:
ORGANIZA ACTIVIDADES: La planificación de cada dinámica y animación fue muy buena. Completamos casi todo el programa planeado y cada actividad les fue agradable a los niños. Considero que estuvo bastante ordenado, puesto que no perdimos tiempo separando a los niños ni formando el círculo entre todos.

SE COMPROMETE Y ESFUERZA: A pesar de que mencioné que algunas personas no se mostraban comprometidas en las últimas dinámicas, de manera general sí se logró esto. Incluso quien estaba tan solo tomando las fotografías, se integró a participar en dinámicas. A modo de autoevaluación, siento que esta visita CAS me he esforzado bastante y me siento más motivado para asistir de ahora en adelante.
Fotografías:
 
Segunda parte del día: Dinámica del teléfono malogrado
 

martes, 28 de febrero de 2017

EL VÍNCULO QUE FORMAMOS Y LA GRAN DESPEDIDA


Bitácora Nº2 – Febrero 2017
Llegó la segunda parte de nuestro proyecto, y lo comenzamos con los talleres de ciencias experimentales, español, inglés, artes, entre otros. Respecto a la primera semana, por fin pudimos estar completos pues nuestro compañero Álvaro, recién llegado de su intercambio en Oxford, se reintegró. En fin, este segundo mes fue donde pude notar el vínculo que creamos con los niños, tanto en general como individualmente. Esto hizo que nuestra despedida sea mucho más emotiva.
¿De qué manera mi motivación aumentó a causa del nuevo vínculo creado con los niños?
La primera sesión de febrero a la que asistí, los más pequeños (Diana, Meilyn y Luis) me recibieron con un fuerte abrazo, pues la vez pasada me encontré ausente. Además, todos los niños se alegraron al vernos ingresar y se emocionaban por saber qué taller íbamos a hacer aquel día. Curioso es de mencionar que había nuevos niños, quienes también mostraban interés por nuestras actividades. Todo ello demostró que tras un mes de trabajo, logramos formar un vínculo de amistad. Así pues me di cuenta que todo lo que estábamos haciendo sí daba resultados y que valía la pena esforzarse un poco en los talleres y darse tiempo para asistir a las sesiones. Un ejemplo de lo anterior es cuando en la clase dos de artes visuales llevé unos blocks de hojas de colores y cerámica ultraligera con el fin de hacer más didáctica la clase. En general, todos nos sentimos más acogidos por los niños, lo que provocó que seamos más cercanos a ellos y habláramos con frecuencia, en las pausas entre talleres.
¿En qué medida nos ayudó el cambiar los cronogramas de las jornadas en la institución?
Así es, como mencioné anteriormente, ahora las dos horas de jornada estaban divididas en dos talleres; es decir, la primera hora el taller de español y luego música, por poner un ejemplo. Esto nos resultó de mucha ayuda, ya que uno de los problemas que teníamos en el primer mes es que lo planeado por taller era poco para las dos horas, duraba a lo mucho una hora y luego teníamos que recurrir a otras actividades improvisadas. Otra cosa es que si hacíamos un taller por sesión prácticamente iba a ver una variedad muy pequeña de cursos y podría resultar monótono para los niños, sobre todo para los más pequeños (como Luis) que se desarrollan en un plan dinámico.
En ese sentido, las siguientes sesiones fueron “dobles” y, a pesar de que recurríamos a más materiales, dio resultado pues ahorramos mucho tiempo. Ahora bien, procurábamos combinar los talleres de tal manera que primero sea uno más teórico y luego uno didáctico, para que los niños no se aburran. Aunque hubo ciertas excepciones, como el experimento de hielo en un segundo (que falló) y la jornada de música con artes visuales.
¿Hasta qué punto la confianza que ganamos con los niños repercutió el valor de nuestra autoridad?
Hubo un problema muy serio que surgió en la clase de desarrollo de la afectividad (otra excepción) pues al momento de hacer las dinámicas, ninguno de los niños nos prestaba atención e incluso faltaban el respeto a quien comandaba aquella sesión: Gabriel. Y es que ellos manifestaron su aburrimiento ante el curso, a parte que no lo entendían y preferían jugar entre ellos que a escucharnos. Cabe destacar que algunos si querían hacer la actividad, como Marina, pero no podíamos trabajar solo con un grupo, sino con todos. De hecho ese era el sentido de la jornada, explicarles el valor de la comunidad a través de dinámicas y retos para al final hacer una reflexión. En mi opinión, creo que debimos evaluar y tomar en cuenta que no podemos trabajar de cualquier manera con ellos; es decir, que tenemos que ver cuál es el mejor método para que nos presten atención. Claramente nos dimos cuenta que las dinámicas con mensaje no eran algo de agrado para ellos y no íbamos a imponérselos. En fin, las cosas ese día no mejoraron pues el 70% de la sesión la pasamos de manera individualizada: un grupo conversando y los demás jugando. Lo rescatable aquí es que hablamos con los que no prestaron atención y se fueron y les hicimos reconocer su error, además que les pedimos que nos hagan caso para poder hacer bien los talleres. Fue ahí cuando Gabriel tenía que irse un poco más temprano de lo habitual y los niños se sintieron un poco culpables. Al fin y al cabo sí aprendieron una lección, y hasta la última visita se portaron bien.
Esta última vez que fuimos marcó una etapa de nuestro año claramente y no solo por ser el fin de nuestras vacaciones, sino porque era el fin de un proyecto que tuvo sus dificultades pero que, en mi opinión, dio buenos resultados y demostró hasta qué punto somos responsables y empáticos. Desde un inicio, nos habíamos comprometido a llevar las donaciones para la institución “Hogar de Vida”, así que creímos que era la mejor oportunidad para entregarlas. Nos despedimos con un compartir entre dulces, piqueos y gaseosas, así como aprovechamos para hablar con ellos. Para finalizar, les prometimos que durante lo que queda del año los visitaríamos algunas veces y creo que es cuestión de darnos un tiempo para hacerlo.
Objetivos Ciudad de Dios:
LIDERA CON INSPIRACIÓN: Este mes de febrero, gracias al afecto que nos tenían los niños, nos sentimos más motivados e inspirados a la hora de hacer los talleres y asistir a las jornadas. Si bien hubo dificultades, las sesiones mejoraron por una mejor planificación y dirección. Un ejemplo de ello, a la hora de comprar las donaciones, coordinamos la salida para comprarlo y el método para llevarlo.
TRABAJA EN COMUNIDAD: Desde la visita diagnóstico hasta la despedida, nos comprometimos a enseñarles el valor de la comunidad, por ello en cada sesión procurábamos trabajar con todos y, si era necesario, ir al paso del más pequeño. Tomando en cuenta la diferencia de edades, los talleres debían tener esa esencia de trabajo en comunidad.
Fotografías:
 
Ayudando a los niños en su trabajo con bloques de construcción


Ayudando a Luis, Meilyn y Santiago a hacer su tarea

Última visita

Luis con bloques de construcción

Desarrollando la clase de inglés (Junior)

Productos de Origami hecho por los niños (Taller de Artes Visuales)
 

martes, 31 de enero de 2017

Proyecto CAS 2017

Bitácora Nº1

UNA NUEVA EXPERIENCIA
 
Proyecto de Verano 2017 – Enero 
 
Desde un inicio, mi grupo y yo, planeábamos trabajar con niños mediante talleres de arte, música, matemática y ciencias. Luego de un arduo mes de búsqueda, logramos encontrar una institución adecuada y disponible respecto a nuestras intenciones, llamada “Hogar de Vida”. Una vez contactados con los responsables de la institución, coordinamos una visita diagnóstico para el tema de los horarios, cantidad de niños y espacios de trabajo. Gracias a esto, pudimos plantear, de manera más factible, aquella serie de talleres y actividades, así como la organización de un cronograma. 
 
¿De qué manera nos conectamos con los niños en la primera visita?
 
Es importante mencionar que iniciamos con una sesión netamente dinámica a modo de introducción. Primero nos presentamos con nuestros nombres y lo que nos gusta hacer, del mismo modo los niños lo hicieron. Una vez hecho esto, detectamos quienes eran los niños más extrovertidos y tímidos. Luego, empezamos con las dinámicas y juegos para soltarlos un poco y entrar en confianza. En mi opinión, los ocho niños presentes se divirtieron y, gracias a eso, noté que algunos quienes parecían introvertidos en un principio, en realidad eran bastante activos. Cabe resaltar que uno de los juegos fue a modo de pregunta-respuesta sobre cultura general, donde tuvimos que adecuar las preguntas de acuerdo a la edad de cada niño, pues las edades estaban entre 8 a 16 años. Por otra parte, decidimos comenzar con entrevistas personales, para ir conociendo mejor a cada uno. En mi caso, me tocó conversar con Marina, una niña de 12 años quien, en ese entonces, consideraba un tanto tímida, por su poca participación en las dinámicas. Durante ese tiempo, mis preguntas estaban relacionadas hacia las actividades que ellos (los niños de la institución) hacían después o antes de que nosotros hayamos llegado, sobre su colegio, la cantidad de niños y sobre sus gustos. Gracias a ello, ella agarró más confianza conmigo y ya había dejado de ser tan tímida bajo mi punto de vista. Por su parte, mis compañeros también conversaron con sus entrevistados sobre sus gustos personales respecto a los talleres que teníamos planeado. Así pues, finalizamos preguntándoles qué taller querían que hiciéramos la siguiente clase: ganó el taller de Música. Finalmente, puedo concluir que todos nos sentimos satisfechos con la sesión y con ganas de continuar asistiendo a la institución. 
 
¿Hasta qué punto una mala organización afectaría la calidad de la sesión? 
 
Una vez completada la visita de introducción, era turno de organizar lo que íbamos a hacer con música. Junior, dio la idea de llevar su guitarra con el fin de crear una letra improvisada para una mini canción en grupo. A todos nos pareció muy dinámico y creativo, pero nadie propuso nada más. Bueno, en la primera visita fuimos seis personas, aparte de mí: Junior, Sebastián, André, Edú y Gabriel. Este último faltó en esta sesión, por justificación médica. Lo más curioso es que cuando llegamos, los niños preguntaron por él, lo que demuestra que realmente hubo una conexión creada a partir de nuestra primera visita. Entre juegos y bromas, hicimos la idea de Junior: nos sentamos en círculo y se empezó a tocar con la guitarra. Resulta que la canción terminó siendo sobre Gabriel bajo el cuestionamiento de “¿Por qué faltó?”. Así fue como los niños terminaron relatando una historia sobre él con el fondo de la guitarra de Junior que fue grabada y enviada al destinatario respectivo. Cabe resaltar que uno de los niños, Renzo, tenía una radio con canciones de rap y electrónica, lo que nos permitió conocerlo mucho más, sobre todo con mi compañero André, quien comparte su gusto por el rap. Hasta ese punto, la sesión fue muy buena pero aún nos quedaba una hora de trabajo aproximadamente, y ya habíamos cumplido con lo planeado. De manera improvisada, hicimos algunos juegos y continuamos con la guitarra, pero sentía que se iba perdiendo el valor de la visita. Una vez finalizado todo, aprendimos la lección y quedamos en que cada uno iba a dar ideas para poder planificar las sesiones correctamente. Por tanto, una mala organización es perjudicial hasta el punto que las actividades planeadas no cubran todo el tiempo de la sesión.
 
¿En qué medida la falta de compromiso con el grupo perjudica la relación con los niños?
El taller ganador fue Artes Visuales, y esta vez sí planeamos todo con ayuda de todos: origami la primera mitad y dibujo la segunda. Sin embargo, nació otro problema, pues empezaron a faltar más personas, aunque esta vez se unió una. Esta vez resultamos ir solo Rodrigo, Junior, Edu, André y yo. Sin embargo, este taller terminó siendo excelente, tanto así que sentí que nos faltó algo de tiempo. Primero, comenzamos con una dinámica, ya que había un niño nuevo presente: Adriano, quien, al comienzo, fue muy tímido y no quería participar, hasta que llegó Renzo. Cabe destacar que hubo un cambio de planes y empezamos con dibujo por decisión de los niños.
 
En ese sentido, cada uno tenía que dibujar lo que más le gustaba con un lápiz de color. Aunque, una vez más, pues Gabriel faltó, terminaron haciendo dibujos y cartas para él. Además, Fabio, uno de los niños más inquietos, hizo una historieta en base a la canción que habíamos compuesto la sesión anterior. De esta manera, pudimos ver su lado creativo. También que Marina sabía dibujar muy bien y que los más pequeños se emocionaron al pintar sus dibujos. Finalmente, la parte de origami se convirtió en una batalla de aviones (para este momento Adriano ya se mostraba mucho más interesado en la sesión) aunque también pudimos ver y fotografiar sus obras, sobretodo de Marina, quien sabía hacer una genial canastita de papel. Por mi parte, le enseñé a hacer un avión de papel y un “come come” a Luis, el más pequeño, travieso y cariñoso del grupo. Así pues, sentimos que los niños ya nos conocían y les caíamos bien, pero solo a nosotros cinco. 
 
Asimismo, ganó el taller de ciencias, así que Gabriel y su hermano Rafael, planificaron un experimento, mientras que yo y Sebastián planeábamos la parte teórica. Sí, esta vez solo fuimos cuatro personas. Ahora bien, Gabriel había coordinado con los responsables de la Casa Hogar que colocaran una botella de agua en la refrigeradora y prepararan hielo para cuando llegáramos. Sin embargo, esto no fue realizado y causó que el experimento fallara. Previo a eso, tuvimos que alargar la parte teórica, lo que volvió muy estática a la sesión y los niños perdían interés, así que Sebastián y yo conversábamos con ellos para que no se aburrieran y perdieran confianza. A pesar de ello, todos se alegraron de que Gabriel volvió a la institución y se sorprendieron al saber que tenía un hermano, pero también preguntaron la razón por la cual faltaron los demás. Por eso, considero que los niños no van a tener la misma confianza con los que faltan constantemente y eso perjudica la relación de todos, pues el objetivo no es que ellos solo se alegren por cuatro o tres de nosotros, sino por todos. Esto nos hizo aprender que debemos comprometernos. Y es que para la clase de español se promete la asistencia de siete personas. 
 
Objetivos Ciudad de Dios:
ORGANIZA ACTIVIDADES: Propusimos y coordinamos actividades en grupo para los diversos talleres alrededor del mes de Enero, respecto a música, artes visuales, ciencias experimentales y dinámicas. Asimismo, tomamos en cuenta la opinión de los niños y responsables de la institución, con el fin de ofrecer una clase oportuna y adecuada para cada uno de ellos. 
SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Si bien, poco a poco empezó a faltar gente en las sesiones, resalto la participación de cada uno de nosotros en el grupo, ya sea aportando ideas antes del taller o planteando dinámicas durante la sesión. Reconozco mi esfuerzo y el de mis compañeros quienes asistieron a la mayoría o a todas las visitas. También, creo en que los demás, quienes no han asistido, se comprometerán en las siguientes sesiones para cumplir con nuestro objetivo.

Evidencia: