Una nueva salida nos esperaba tras la anterior, que me había resultado exitosa. Si bien teníamos más expectativas de la salida, cabe resaltar que la organización falló un poco. Se tenía planeado un interesante taller de liderazgo, la merienda y las animaciones.
¿En qué medida la cantidad de niños ocasiona en la calidad del trabajo
de animación?
Cuando llegamos a la institución
estábamos listos para trabajar con aproximadamente 20 niños. No obstante,
cuando nos avisaron que solo nos correspondían 7, pues el otro salón que iba
con nosotros asistía a los demás, nos sorprendimos bastante. Básicamente éramos
la misma cantidad. Comenzamos con animaciones bastante conocidas y que funcionó
bastante bien en mi opinión. De hecho, todos nos prestaban atención y hacían
los movimientos correspondientes, incluso hasta participando. Por ejemplo, en la
primera actividad, las poses la creaban los niños. También, “El hoyo en el
fondo del mar”, a pesar de nuestra falta de coordinación, salió bastante bien.
Esto me demostró que se había cumplido exitosamente el objetivo de una
animación: despertar a los niños y prepararlos para la jornada. Así pues,
terminamos separándonos en grupos, de los cuales, el mío se dedicó a realizar
el taller de deportes. Primero hicimos el juego “kiwi” formando equipos con los
3 niños y las 4 niñas. Luego, dejamos que ellos formen sus grupos, para darles
más libertad. Y, claro, siempre cuidando que no se salgan del patio y se
caigan.
¿Es imprescindible tomar las medidas de precaución para realizar una
correcta asistencia?
El juego anterior resultó
divertido y bastante cansado. De hecho, las niñas ya no tenían energía para
seguir jugando y se pausó el taller un momento. Luego, los 7 niños jugaron
fútbol con algunos miembros del grupo. Fueron solo algunos, ya que los demás se
encargaban de cuidar que los niños no se alejen lo suficiente del campo y se
hagan daño, ya sea por perseguir la pelota o por jugar. Esta es una medida de
precaución, pero no fue la única que se llevó a cabo. Previamente, habíamos
designado a los que cuidaban la puerta del colegio, con el fin de que ningún
niño saliera de la institución durante nuestra jornada. Esto fue por turnos y
en el transcurso del taller de deportes, resultó satisfactorio. En este
aspecto, sentí que mis compañeros se comprometieron bastante. A parte de esto,
tanto en fútbol como en kiwi, los niños actuaban a veces de forma violenta e
inadecuada, haciendo necesaria nuestra intervención para poder desarrollar bien
las actividades. Paralelamente, el grupo de liderazgo se encargaba de la
planificación de la actuación, así como de la merienda. Al fin y al cabo, sí
que considero imprescindible tomar estas medidas de precaución debido a que así
se muestra que tenemos un mayor compromiso con nuestro trabajo y un mayor
cariño hacia los niños.
¿Hasta qué punto un mensaje profundo se puede comunicar de manera
eficaz hacia un grupo de niños?
Después de lo mencionado, comenzó
la actuación, es decir, el taller de liderazgo. Esta consistió en relatar un
sueño de San Juan Bosco, un hombre quien dedicó su vida hacia la asistencia de
los jóvenes de manera espiritual. Mis compañeros organizaron ello repartiendo
os diferentes roles e, incluso, preparando audios para que se vea más realista
y se pudiera entender mejor. La temática iba acorde al día en que realizamos la
visita, el día de la Virgen María. Básicamente el argumento del sueño de Don
Bosco hacía alusión a las malas acciones o los pecados que tus amigos te
conducían a hacer. A mi parecer, esto fue explicado de muy buena forma, tanto
por mis compañeros como por nuestro tutor. Gracias a su participación, los
niños pudieron entender lo que es en verdad un amigo, el infierno y a reconocer
el pecado, lo que en realidad resulta ser la lección de este “sueño”. Resulta
curioso además, mencionar que los niños participaron activamente a las
preguntas típicas de un feedback o
retroalimentación del mensaje. Y es que cuando era el momento de la reflexión o
de las preguntas, había muy buenas respuestas e interpretaciones. Para dar un
ejemplo, se preguntó cuál era la
representación del elefante que pisoteaba a los humanos y estaba de espaldas a
la virgen María en la historia, a lo que la mayoría supo reconocer que es el
diablo pues él es lo contrario a Dios. Esto me demostró que prestaron atención
y que habían ganado cierto interés por el tema. Es la primera vez que veo ese
nivel de atención por parte de los niños en una jornada CAS. Sinceramente, el
mensaje se entendió bastante bien, y nunca fue necesario resondrar a los niños
para que atiendan a la historia.
¿Se puede afirmar que el éxito de la jornada CAS se determinó por
nuestro propio empeño?
En mi opinión, esta jornada salió
excelente. Se logró cumplir con todo lo planeado: las animaciones cumplieron su
objetivo, el taller de deportes fue divertido y cumplimos las medidas de
precaución, el taller de liderazgo se entendió muy bien y, por último, logramos
fortalecer nuestro vínculo al menos con esos siete niños. No obstante, puedo
decir que no hubiera sido tan sencillo lograr esto con la cantidad de niños de
la anterior jornada. Durante una actividad dinámica los niños siguen
divirtiéndose pues permanecen activos, pero al momento de brindar algún mensaje
mayormente se distraen y nadie quiere participar, tal vez por vergüenza. Al fin
y al cabo, no me parece correcto tampoco devaluar nuestro trabajo. El
fortalecimiento que logramos formar con los niños se realizó fuera de la
planificación. En los últimos momentos de la jornada, interactuábamos con
ellos, en vez de cerrarnos en nuestro propio grupo.
EXPERIENCIAS CIUDAD DE DIOS:
TRABAJA EN COMUNIDAD: En esta salida me dediqué bastante a trabajar
en grupo y convivir con los niños. Como eran pocos, fue más sencillo simpatizar
con ellos y que las actividades salieran correctamente. En mi grupo, tanto el
taller de deportes como las dinámicas salieron bastante bien gracias a que lo organizamos
juntos.
LIDERA CON INSPIRACIÓN: Me propuse el reto de hacer las actividades
de manera más entretenida, de manera que asista a todos los niños. Además, a
pesar que no dirigí las dinámicas ni los juegos, creo que ayudé a que los niños
presten atención durante la actuación de liderazgo, así como participar
activamente en las medidas de precaución durante los juegos.
FOTOGRAFÍAS:
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| Actuación: "El sueño del elefante de Don Bosco" |
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| Foto grupal |














